Hola!
Hace unos días os contaba cómo me había ido con la crema facial Clarins Hydra Essentiel Créme Riche.
Los que habéis leído las anteriores publicaciones sabéis por qué decidí reactivar este espacio: para hablar sin filtros, con honestidad y desde la experiencia pura y dura sobre lo que de verdad ayuda a sobrellevar el día a día y los efectos secundarios de los tratamientos contra el cáncer.
Si estás pasando por quimioterapia, terapias dirigidas o radioterapia (o si acompañas a alguien que lo está viviendo), sabrás perfectamente de lo que hablo cuando digo que la piel pasa por una auténtica montaña rusa.
En mi caso, he pasado por etapas durísimas de pelarme literalmente como una serpiente, con una sequedad extrema (xerosis severa), una tirantez que dolía al menor movimiento y unos picores insoportables que no me dejaban ni dormir. En esos momentos en los que tu piel se siente completamente desprotegida, cualquier crema con un mínimo de perfume o alcohol arde como fuego.
Hoy quiero compartir con vosotras uno de los productos que se convirtió en mi salvavidas para calmar esa pesadilla: Bioderma Atoderm Crème Ultra en su versión sin perfume (Fragrance-Free).


